Caminante de Ensueño

Caminante sin sendero,
soñador sin futuro.
Vas por el mundo
en busca de aventuras,
que te hagan sentir un noble caballero.
Un solo amor hay en tu vida:
tu hermosa dama,
a quien serás fiel hasta la muerte.
Tu corcel, el más ruinoso,
se derrumba bajo el peso
de tu vieja armadura.
¿Qué hechicero persigues?
¿Qué ven tus pupilas
para seguir incansables
más allá del horizonte?
No despiertes de tu sueño,
soñador sin futuro,
Don Quijote de la Mancha,
noble caballero.


Nubes

Nubes...
Nubes polvorientas sobrevolando mis neuronas;
nubes indestructibles.
Vuelan sin detenerse,
de un lado a otro,
miran, acechan, esperando
el momento de atacar.
Como vampiros me rodean
mientras aguardan, impacientes,
para lanzarse sobre mí
como una gran roca...
Aún las veo sobrevolar a mi alrededor,
como águilas a su presa,
Pero esta vez es diferente:
saben que no me pueden destruir.
¿No las ves?
Hay muchas que han logrado cebarse
en la sangre de sus víctimas.
Están aquí, o allá...
No dejes que te atrapen.
Escúdate de ellas
Con la barrera de tu yo.


Habana Vieja

Un perro ladra,
un techo tiembla.
Un niño grita
desde un solar.
Aguas oscuras
de la Bahía.
Una gaviota
echa a volar.
Florece un cactus
entre las latas.
Se yergue, altiva,
la Catedral.
Patio de sombras,
Verja indiscreta.
Balcón soleado,
fuente, vitral.
Morro, Muralla,
Fuerza, Cabaña.
Sueño de piedras,
lento soñar.
Calles gastadas,
cielo sin nubes.
Giralda insomne
que mira al mar.
Rostros sin nombre,
pies que se arrastran.
Y yo prosigo
mi caminar.
Amiga antigua,
mujer hermosa.
Ceiba orgullosa,
columna impar.
Aunque te tengo,
te añoro mía.
Habana, siempre
Te voy a amar.


A un Vagabundo
(Al zapatero Pantaleón, ahora abandonado por todos).

El va por las calles
cargado de penas,
sin temores.
No le avergüenzan sus zapatos rotos.
No le importa que lo vean en su desamparo.
Recoge del suelo un periódico viejo:
lectura, lecho, sombrero.
Sólo piensa,
piensa
en lo que le falta...
La gente comenta
al verle pasar:
Caminando,
caminando
siempre está.
¿Cuántas cosas conoce?
¿Cuántos rostros ha visto?
¿Cuántos años ya vivió?
¿Tendrá hijos ese feo animal?
El los oye,
en silencio los oye hablar.
Con sus ojos de perro triste
los mira,
calla,
llora,
y prosigue su caminar.


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