Espérame
Espérame
en aras de cantar una canción
en cuerdas guitarra
o filo de voz.
Espérame
en la imagen que se mece en tu boca de pentagrama.
Extiende los brazos
estaré sostenida en La menor,
luego de un silencio...
Me encontrarás entre aplausos,
en aventura
o en rutina,
-da lo mismo-
Serás concierto
sobre escenario ciclópeo
Merecerte,
solo eso
y guindar mi peso sobre lianas
magnetizadas por tu selva.
Pero espérame,
que este verso exige melodía.
Especie yerma
"Para saber de amor, para aprenderle, haber estado solo
es necesario"
Jaime Gil de Biedma
A Alejandro Cordero
Con sutil delirio
la noche despeina sus canas
Aquella avenida gris
retiene al poeta
de lágrima amarga
¿Quien te metió a ser iluso;
idealista?
¿Quién te dijo que las letras
curan el olvido?
No existe hospital para tus penas
más que la mesa de tragos
donde desprenden quimeras,
la botella,
la puta
la caja de cigarros
El verso es la gubia
que nunca liberó la forma
ni lanzó el lamento
que le pertenece al coyote
-¿Acaso es sano prostituir sentimientos?-
Compañero
tu especie;
tu inútil especie
te ha robado las alas
...tú, mi personaje inolvidable.
A veces apareces, a veces te ausentas...
Cuando menos lo imagino sonríes y tu sonrisa se torna legado de libertad y se disipa en el aire creando una química que me hace sentir viva.
Eres el mar; tan profundo como el mar... libre y solitario. Buscas tu destino tras cada mirada que logras descifrar. Indagas el pasado perdido de tu memoria, en donde tus ojos de niño se empapan de tristezas, mostrando la inocencia de tu timidez... la cuna de tu infancia, la cuna de tu vida... la razón de mi existencia.
En tus pupilas se refleja mi cuerpo ardiendo, en las mías te condenas. Sobre mis llagas se escribe un poema: tú; sobre las tuyas se esculpe mi nombre en silencio.
Sumisa ante tu voz me rindo encerrando verdades, hasta que el tono baja y luego enmudeces.
Alcanzar la gloria, palparla desde tus manos; mirarla desde tus ojos... es fácil soñarlo, es tan fácil... si estás cerca. Si estás cerca, los senderos se ensanchan, la luz es más intensa, la claridad ilumina tu perfil, y Venus es asequible.
De repente, tomados de la mano, emprendemos un vuelo, siendo lo que somos: seres tan diferentes a los otros, pero iguales entre sí. Entonces, durante el ocaso, cuando cruzan las gaviotas el cielo, descendemos para que se engalane de estrellas el firmamento.
Cierro mis ojos, pienso en ti. Los abro, te siento cerca y a la vez lejos... Adueñándome del cielo sucumbo en el pecado.
La vida es una novela en donde todos los días se escribe un capítulo distinto. Se cambia de tomo cada vez que concluye una etapa; cada vez que concluye un sentimiento. Así nos vamos acercando al fin de la obra... no debería darnos miedo la última línea, nuestra esencia quedará impresa en ella.
La novela se va colmando de técnicas complejas; un narrador que explica todo desde un lenguaje que se escribe en sus ojos soñadores. Personajes, descripciones infinitas...
Pero en nuestra novela hay algo más que palabras e imaginación, algo más que narrador y simples descripciones. En la nuestra hay amor real, y yo giro alrededor de un todo... tú mi personaje inolvidable.
Ausente... y aquí
La incertidumbre cubre la noche en el instante que tengo; en el mismo instante eterno en que te dejo ir.
Vuelas con el viento, cayendo de repente imperfecto, aprisionando lágrimas con tu orgullo.
Te vas. Como la hoja que cae al río y navega hasta perderse en el océano, infinito espejo del cielo.
Déjame morir-vivir; no sé, no me tengas dormitando en agonía.
Regresas, sé que regresas, no puedes vivir en mi ausencia.
¿Podrás dejar de pensarme un segundo sin enloquecer?
Me perteneces, mas no te tengo. Desapareces hundiéndote en el abismo.
No te vas, jamás te has ido, porque yo, desde este infierno mío, sigo latiendo en ti.
Ausente me perteneces, pues sé que te sientas a observar un abismo en donde no existe más que un eco hiriente que grita mi nombre incrustándose en tu mente, porque sabes que me quieres...
Ausente te pertenezco, porque vivo en tu noche oscura; una orilla inexplorable en donde, sin estar conmigo, vives junto a mí.
Si mi noche llega a tu abismo, mis sueños se opacan y el eco que pronuncia mi nombre se desvanece en el vacío.
Y tú, seguirás inerte, amándome en silencio.
...quisiera creer.
Hay sentimientos que provienen de lugares desconocidos... palabras que emanan de la voz interior del espíritu, que no es precisamente la que habla, porque muchas veces la voz que siente, es la que no quiere ser escuchada.
Me pregunto con frecuencia si el misterio incomprensible que eres tú, ha deseado con lujuria y pasión estos labios que hoy te claman con vehemencia, así como yo he ansiado que el fuego de tu cuerpo me consuma en su calor.
No comprendo tus ojos, pues ellos hablan un lenguaje distinto al mía, no comprendo tus manos, tu boca ni tu piel... pero aún así te amo, incomprensible, inasible, fuera de todo lo que está a mi alcance.
Eres frío. Lo sé. No respondes a mis dudas, no hablas, tan solo me miras, tiemblas y logras estremecer mi vida.
Pero en lo más profundo de tu ser hay algo que te hace extrañar mi presencia y te hace ver que me pierdes físicamente. ¿Sabes acaso que te acompaño siempre con el pensamiento, aunque tu mundo difiera tanto del mío?
Quisiera inventarte todas las noches de mi vida. Y aunque no tengo tus besos, tu mirada ni tu furia, muy adentro, más allá del sentimiento, sé que te tengo a ti.
Todo es imposible. Tú perteneces a la nada, porque ni siquiera eres dueño de ti mismo.
Nunca hay tanto amor que sale, como tanto amor que llega... quisiera pensar.
Nunca he amado tanto, como tú me has amado... quisiera creer.
Perdiéndote.
Hoy me envolvió una luna agonizando con su tenue luz. El frío abrazó mis entrañas, la noche opacó mis senderos con su luto y una canción me hablo de ti. Hoy pensé profundamente en nosotros; amé, amé como nunca antes lo había hecho... olvidé, odié, medité una y otra vez.
Pasaron ideas inconclusas aturdiendo mi mente. Cada momento en que creaba tu rostro, enloquecía; lanzaba gritos mudos que me hacían quedar completamente sorda ante el mundo, y sin él ya no era nada, entre tanto mi mirada se cristalizaba hasta anclarse en un puerto solitario...
Recordé momentos, maldije mi vida mil veces, aborrecí mi existencia (y la de él), te amé nuevamente, logré olvidarlo, sepulté en mi pasado su orbe... mi desgracia.
También bendije, glorifiqué, alabé el día en que me sumergí en tus pupilas para navegar en tu alma, vislumbrando un corazón virgen e intocable.
Mis ojos explotaron en llanto mientras te seguía pensando, mientras te seguía amando y a la vez perdiendo... porque tú ya no estabas conmigo, sólo querías huir.
El cielo bombardeó mis ilusiones con una guerra impredecible de astros luminosos que entre feroces cólicos y estruendos reclamaban tu partida... y yo extrañaba tu ser.
Sé que te confundes cada vez que me tienes, porque sientes que no es así... crees que él continua guiando mis pasos, que es mi edén cuando realmente es mi infierno.
Nadie tiene la culpa, nadie lo quiso así... todo es obra del destino; este mundo es para sufrir.
Ya no puedo enmendar los errores, no puedo obligarte a sentir... pero juro que hoy te evoqué tanto que una canción me habló de ti y en cada lágrima que bañaba mis mejillas se creaban retratos: tu... plasmado en el azul de la pureza.
Hoy te quise más que a él, más que a nadie... hoy te quiero, hoy te amo, te pienso, te ansío, porque hoy, verdaderamente te perdí.
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Puedes contactar a la autora al mail: paovalverde@yahoo.com