Gramática Uno

Presente simple del verbo atreverse, primera persona singular:
Yo me atrevo
A envolverte con paréntesis el nombre,
A besar las comas del silencio,
A eliminar los puntos suspensivos de tu discurso mudo.

Presente simple del verbo dudar, segunda persona singular:
Tú dudas
De la auténtica poesía de mi piel en tu almohada,
De la métrica unísona de un sin fin de latidos,
De la tinta indeleble con que escribo tus miedos.

En el presente simple que tu vacilación dificulta
se ríe la soledad
del temor anónimo e infundado,
de la singularidad de las personas,
de las agallas ausentes y la ausencia de plurales

Te quiero

Amar, temer, partir
De un abrazo el miedo,
De un roce las ausencias
De una boca impaciente emigrarán los besos.

Te quiero

Armar, tejer, parir
De los vientres, la efigie
De agujas y manos, la conciencia y la piel
De piezas híbridas, tu nombre

Te quiero

Atar, leer, ir
Con dos nudos los brazos a mi cuello,
Sin cristales la historia en tu iris,
Irisar los marcos de tu imagen

Quiero
Amar, armar, atar           te.
Temer, tejer, leer           te.
Partir, parir, ir           nos.


Veneno

Si ves mis ojos dirigidos a la nada
no preguntes
Si percibes algo perdido en mi mirada
no trates de entenderme.
Si me vez mirarte y volar con tus ojos,
no trates de buscarme,
estoy tan lejos...
Si me vez alejarme y observarte profundo,
trata de alcanzarme,
estoy a un paso.
Si me vez recorrerte con pasión,
no te burles.
La pasión es un juego para jugar en serio.
Si me encuentras marcada,
y la piel con tu nombre;
no te alarmes,
el amor no es veneno.


De Amor

Aquella noche escribí un poema de amor...
Y era para él...
Para quien nunca mereció amor...
Para quien jamás debería haber tenido el honor
de ser destinatario de un amor tan profundo.
Pronuncié su nombre mas de dos veces,
Y cayó éste a mi alma en verso,
Y su olor trajo el aroma de noches sin vivir
Y amores sin amantes.
Aquella noche escribí un poema de amor...
Y era para él...
Para quien una noche de contrabando
me preguntó al oído:
-¿Me permite besarla en los labios?
Y le dije que no.
Para quien besa sin labios y con remordimiento,
Para quien abraza con brazos de lujuria
Y acaricia con la áspera piel del engaño.
Aquella noche escribí un poema de vida
y era para mí,
pues su simulacro de amor me consumía
con cada amanecer desnudos,
Haciéndome morir junto a su piel aún húmeda.
Pero visto de negro en ésta oscuridad nocturna:
Aquel poema de vida falleció hoy.
Porque en ésta noche...
vuelvo callada y sin reproches...
a escribir un poema de amor...
para él.


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