Las caricias no son suficientes,
las palabras no convencen,
los abrazos no bastan.
Las lágrimas descienden
y los ojos te extrañan:
mirarte era lo mejor.
Ahora me conformo con imaginarte
dentro del recuerdo,
para no olvidar tu presencia
a mí alrededor.




Al ver tus ojos nunca imaginé
tu mirada luminosa y tierna,
sin fronteras, ni destinos.
Al conocerte por un error,
pude entrar en las profundidades
de lo desconocido y tentador,
pude probar lo prohibido,
tener la unión más dulce
al poder abrazar la ilusión
y besar la esperanza,
cuando te toqué.

Luna

Luna,
que embriagas
a la noche estrellada,
méceme en tus manos
como si fuera tu hija,
poséeme, conviérteme
en tu compañero.
Luna, musa de poetas,
amantes y melancólicos corazones,
que miran
tu brillante anillo plateado
alrededor de tu cuerpo blanco y polvoso.
Eres la luz en la oscuridad
y remedio en la soledad,
consuelas con tu belleza los llantos,
con tus rayos secas las lágrimas
rozando tibiamente la faz humana.
No hablas, ni lloras, no ríes ni miras,
mas, sientes mi pensamiento
y me acompañas
en mi delirio.

Buscar más Autores
Con L     o     De