Vacíos
Pero,
salimos a la noche,
triste, tristes de luna,
y no es aún mañana y ya dolemos
sobre un ayer en blanco de caminos.
Le perdimos al sol una carrera
sin un solo latido,
sin una sola huella sobre el polvo
señalando la fe de la mañana.
Y luego comenzamos el silencio
sin elevar el cielo en palabra.
Bienaventuranza
Bienaventurados los tontos,
bienaventurados los locos,
bienaventurados los rebeldes,
desnudos de su yo por la corriente,
cargados de otros cuerpos,
sonriendo en otras almas,
con la fuerza viviente de sus puños
destrozando las puertas consteladas.
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Con J o De