Otoño
Se mueven, se revuelven,
Se mezclan, se alborotan...
¡Intento infructuoso el negarse a morir!
Ráfagas sacuden, tuercen y someten...
Como si castigadas
Se hicieran obligadas
A la danza asistir.
De la nada acompañan
La lágrima de doncella...
Acabada y la dura espera de la caída.
Se mueven, se revuelven,
Se mezclan, se alborotan, se sacuden,
Se tuercen, caen.
Castigadas se someten...
Acompañadas por lágrima;
¡Y obligadas, asisten a la danza!
¡Triste intento infructuoso el negarse a morir!
Frío muerte marchita la arrogancia.
Los ocres y morados
Rebeldes se resignan.
De la nada acompañan
La doncella acabada
Y... la dura espera de la caída;
¡Para asistir a la danza!
No sin dejar de moverse,
Revolverse, alborotarse, torcerse,
Sacudirse, rebelarse, caer...
Negarse, mezclarse, llorar castigadas,
Someterse obligadas, y arrogantes...
¡Negarse a morir!
Quien Eres
Lo cierto es que podría importarme muy poco
quien eres tú sin nombre y sin pasados...
Quien eres de ayeres de niebla y opacos...
de hoy sin sentido y de mañanas invisibles.
Quien eres sin rostro y sin sonidos,
quien eres de irreales sueños, inexistente...
que de momento tocas rompiendo inaudible.
Lo cierto es que no estaba pensando en escucharte
y de pronto llegaste sin ser un invitado...
Quien eres ya no importa y tampoco tu nombre...
quien seas has llegado y has llenado un espacio.
Quien eres de preguntas y de respuestas mudas,
que no vienes vestido ni de mujer ni de hombre...
que de momento importas y rompes el silencio.
Lo cierto es que ya no eres un poco de importancia
y no eres tampoco un pasado sin nombres...
Quien eres ha llegado a un corazón dolido,
que hizo visibles las mañanas sueños irreales.
Quien seas tocará con la voz inaudible
y romperá respuestas de ayeres sin sonido...
Lo cierto es que no importa lo que era importante.
Cada vez más
¡Cómo ha jugado el tiempo y yo sin darme cuenta!
Ha jugado a juntar todas las coincidencias...
Coincide mi dolor, mi coraje, mi rabia...
con el súbito encuentro con un ángel sin alas...
Un ser idealizado, que vuela en los espacios
virtuales de la nada y llena mis vacíos
jugando con palabras...
No sé de dónde vino ni quiero averiguarlo...
Prefiero no eludirlo y sentirlo muy cerca
y oler su toque suave, sentir sus manos frescas...
y temerle al fracaso (sin poder evitarlo),
porque tal vez sea nunca el tenerlo a mi lado.
El día que no vuelva a verle en mis adentros
ni a soñar con que un día pueda sentir sus besos,
ese día, otra vez seré un mal olvidado
y contaré las horas que estuvo él a mi lado...
Las contaré con ansias de matarlo en mi pecho
y tendré el castigo por lo que fui cobarde
al no encontrar el modo de tenerlo en mi lecho.
¿Qué te pido?
Apenas comienzo a disfrutar tu amor...
¿qué he de pedirte?
Si ni tengo tu abrazo
aunque quisiera,
ni tengo el sabor de tus labios
que desesperadamente deseo...
ni tu mirar profundo,
ni tu cuerpo...
¿qué te pido?
Solo tengo la hoguera virtual
de tus pasiones
y aunque no basta...
me hace sentir feliz que te emociones
en la conversación febril
del camino a ningún lado...
y los suspiros hondos
que taladran los
sentidos...
cuando el dulzor del fuego
nos abraza...
¿qué te pido?
Si te quiero y me quieres
como dices y digo...
¿qué te pido?
Si mi ambición es verte cada día
en el espacio nuestro
imperturbable...
Si llena mis vacíos
la palabra en tu voz
inigualable...
Si te pienso algo mío
como la más valiosa posesión
sin serlo eres...
¿qué he de pedirte?
¿Qué te pido amor de tristes
distancias y
hermosos soñados encuentros?
Qué he de pedirte
que no hayas dado...
Si tu voz me llena el alma
y tus entornos
míos son sin haberlos visitado.
¿Qué te pido amor que ya no tenga?
En añoradas tardes a tu lado
que se repiten siempre
en la locura
del vuelo
a los espacios...
¿qué te pido, amor?
¿qué te pido?
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