Poema como una Quemadura

Por años conversamos sin saberlo.
Pero un día
tu venías, yo iba.
Nos encontramos en mitad del puente
de esto que llamamos Tiempo o Vida.
No hubo nunca una cita más bella que esta cita.
(La mar, la mar lejana,
tejía y destejía las olas en su rueca.)
(Vi a una mujer morena
con un ramo de oliva diluido en la piel.
Salía del Cantar de los Cantares:
su cintura de trigo maduro y de relampago.
Su voz -¿Cómo decirlo?- era la letra
para la música de las estrellas.
Y era tres veces Bella, Bella, Bella.)
Yo nací de nuevo. De nuevo nacía el mundo.
Eras como una adorada quemadura.
Y tu respiración
fue la respiración de la creación.
Trasfiguraste el cielo.
El primer beso ensanchó la tierra.
Hizo más alto el firmamento.
Ya solo piso el suelo de este sueño.
Llevo toda la luz a cuestas. No puedo más.


Jazmín Estrellado

Estos mis ojos serán polvo
(pero te vieron un día)
y la yerba será sus párpados
y el viento será su mirada.
Nada en el mundo hubo
igual a ver tus ojos
de donde caen las miradas
como la flor del jazmín estrellado
-quen era como una casa
de aire, hojas y perfume-
en el jardín lejano de mi abuela.
En Cáqueza. Y un niño ensoñador.
En las noches de luna deliraba el aroma.
El suelo de mi vida está cubierto
con esas flores.
Mi corazón viste de blanco
del jazmín estrellado que cae de tus ojos.
Peso de flores y de música
de tu mirada:
es el peso del tiempo, de mi vida
y de mi eternidad.
El suelo de mi muerte, cubierto de flores
del jazmín estrellado
digo, de tus miradas.
Estos mis ojos que te vieron
no morirán.
Vivirán en la yerba y en el viento
y el jazmín estrellado.


Azul de Ti

Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado al mediodía:
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.

Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de la melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.

Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.

El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámpara de trino,
azul domingo de mi pensamiento.


Es Melancolía

Te llamarás silencio en adelante.
Y el sitio que ocupabas en el aire
se llamará melancolía.
Escribiré en el vino rojo un nombre:
el tu nombre que estuvo junto a mi alma
sonriendo entre violetas.
Ahora miro largamente, absorto,
esta mano que anduvo por tu rostro,
que soñó junto a ti.
Esta mano lejana, de otro mundo
que conoció una rosa y otra rosa,
y el tibio, el lento nácar.
Un día iré a buscarme, iré a buscar
mi fantasma sediento entre los pinos
y la palabra amor.
Te llamarás silencio en adelante.
Lo escribo con la mano que aquel día
iba contigo entre los pinos.

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