(Cantiga)

Hoy me he sentado como se sentaría el último
niño que quedara en la tierra, para pensarte
como se piensa algo por última vez, como se
ama algo que ya no se ama, me he sentado como
una estrella en la mañana a escribirte el último,
oígase bien, el último poema que te escribo en la vida,
que es como dictarte gotas de películas mudas al oído, gotearte flor
de luna o ponzoña de mariposa a la luz
de un futuro mediodía, parado en seco en
mitad de la mar, hoy he rememorado todo lo que viví en vos,
aunque las malas lenguas digan que fue sobre vos o vos
sobre mí o haciendo el 69 o debatiendo la posición
árabe, hoy he resuelto que eso ya es historia
y no precisamente de la general sino de una muy muy
particular, una que ya está tan lejos de los dos
que parece que no vale la pena recordarla hoy,
sin embargo la fui desenredando toda como una memoria
de papel, recordandolos besos de doble sentido,
la pasión avanzando en un solo sentido, las caricias
invirtiendo los cinco sentidos, y resuelvo y hago público
que no tengo nada más que decirte, que si te encontrara
en el cielo o en la tierra, si de nuevo coincidiéramos en
el mismo lado de la luz que da a la calle no agregaría
una sola letra al tango, no te traicionaría, de todos modos vos no
ibas a alcanzarme con los ojos o con los gritos de
tanto memorizar que en otro tiempo lloraste por algo que valiera
la pena, que tantas veces ronroneaste de amor, porque vos lo hacías
así, ronroneando, lastimándote, negando, y me hiciste
discursos exaltados cuando vos no, no estas hecha para eso,
ni me sorprenderías in fraganti como lo hiciste la primera vez
y como quisiste y acostumbraste a hacer más o menos durante el
año & medio en que fuimos toda-una-vida, cuando estuvimos juntos
en la misma sombra,
pero hoy creo que no tengo ni una cola de nada más que darte
y tampoco es porque no tenga nada o te lo haya dado todo,
no es eso, porque tal vez pierdo el tiempo en furias más
cercanas, como bien acostumbramos los hombres, no es eso,
porque no tuvimos un hijo ni vos abortaste, no porque no te
haya raptado de los brazos de tu madre, no porque no nos
casáramos varias veces en una pequeña ermita colonial
de nicaragua o vos volvieras con tu parentela y tu padre
me echara a los perros, no fue por eso que hoy he remontado río
arriba los memoriosos rápidos, ventilando las íntimas mazmorras y
puesto las manos al fuego, sino por amor,
mientras dura este pedazo de papel para volver a amarte.

sí, también a vos



No hay título

Al poeta déjenlo en libertad
mátenlo si quieren que hable
del significado de la vida
denle de patadas para que sus
metáforas se tiñan de sangre
el poeta necesita acción
sáquenle los ojos y hablará
de edipo
apliquen el voltaje necesario
a sus testículos
y charlará del complejo
de castración
mátenlo para conocer
la sabiduría de la vida
déjenlo en paz y será guerrero
al poeta déjenlo en libertad
y liberará el mundo
que cometa errores para que
sea perfecto
que ame para prevenirnos del odio
que odie para sentir amor
al poeta que le corten la lengua:
es suficiente para hacerlo cantar.


XVI

amor, cuánto te miro y duermes
y sólo haces lo que duermes
y eres durmiendo la escencia donde
mora el apetito
y tus ojos sólo abren el sueño,
cuando en tí también duerme
el silencio y todo sueña como tu sueñas
y todo cuanto se atrasa y cuanto respira
es párpado menguante
y el pleamar de cada poro
baja su fuego
y lo aquieta,
mientras las amarras se sueltan del barullo
y sólo duermes y sólo se empapa
de silencio tu silencio
y tus ojos no oyen,
tu cuerpo flota
secretamente amordazado
y tiento el sueño indisoluto de tu reposo
y sé que hay algo que no duerme
y sé que en todo subsiste el aliento
y un ojo íntimo nace
para acatar luces invisibles,
párpados que se abren cuando tú cierras los otros
y encienden su día con tu noche.


II

sólo quien ha llevado
el suicidio
en la punta de la vida,
el silencio como una plomada,
cada hora de subsistencia
multiplicando la muerte
y después, mucho después,
ama ama ama, no importa
si con nostalgia o ahogo,
es en ese momento único
en que dejamos de nacer
cuando parecerá
que ya no somos inmortales
y el tiempo, detrás
con su galope, nos clave
en el cuerpo la verdad.


Llanto del Arcipreste

Es hermoso sufrir a veces
porque las mañanas adquieren una nueva forma
y los trajes se antojan súbitamente exactos
te vas despidiendo incluso de los gestos más pequeños
más innobles en el marasmo de amor que no conquista
nada y cada cosa se vuelve a verte por última vez
con unos ojos llenos de arena
donde se cultiva una dulce melancolía
el polvo de los lugares conocidos es algo vivo
que pena en las entrañas del labio
y ya no se sabe qué hacer
si abrazarnos a lo que queda
o lanzarnos en el abismo cercano
tapiar las puertas o abrir una tras otra cada vieja ventana
que oculta entre sus cerrojos el ilustro edén
que aún resguarda un tardío sueño de la hambrienta pereza.


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