Buscándote



Tendido en blanca seda
con el silencio de mi cuarto,
busco en mi memoria
la princesa que ha emigrado.
Busco su sonrisa,
sus ojos y sus manos,
una suave brisa
en el desierto de sus labios.
Busco el sagrado aroma
que brotaba de su cuerpo,
un beso, y una rosa
que florecía de su pecho.
Busco en mi alma
el alma de ella,
nuestra luna
y un par de estrellas.
Mas no la encuentro.
Y en medio de niebla,
retumba en silencio
un maldito verso:
ella ha muerto.