Negro, Negro, Negro.

Tengo mucho miedo,
más miedo de que,
amo, lloro, temo,
pienso, yo no sé.

Siento que mi vida
de pronto se apaga
con una muy fría
tenebrosa llaga
y que si algo tengo
en mi corazón
es algo muy negro,
un ferreo aguijón;
que funde mi carne,
que muele mis huesos,
que pudre mi sangre
con sádicos besos.

Y miro hacia adentro
mis negras entrañas
donde antes vi joyas
llenarse a montañas,
estan hoy cubiertas
de oscuro dolor.

Y apenas en ellas, luchando
el amor trata de surgir
a las partes donde
en lucha sin fin
las joyas se esconden.

Y es el dolor lugubre
que viene de dentro
el fuego sin lumbre
que siempre me encuentro;
no saber que siento
ni sentir que quiero
ni querer sabiendo
ni saber que sé,
ni si amo el futuro
o lo que se fue.

Y miro hacia afuera
y veo sufrimiento,
pero esa tristeza
se la lleva el viento,
y me digo:
Nada... tierra dolorosa,
podré yo dejarte
bueno por mí mismo
si no salgo antes
de mi triste abismo!

...Hay algo que pueda
por otros hacer
sin quitar la niebla
que oprime mi ser?
Ay! corazón duro,
mi corazón triste,
tu negrura es yugo
que en mi alma pusiste!

Si cierro mis ojos
al mundo exterior
y me quedo solo
con mi cruel dolor...

Negro, negro, negro,
caótico es todo,
abismo de cieno
de bruma y de lodo...

Negro, negro, negro,
como un funeral
con olor a muerto
y a fuego infernal.

A veces pregunto:
-Tengo amor adentro?
Y responde el mundo:
-Amor es tu centro.

Amor: yo te amaba
y ahora te vas,

Fe: en ti confiaba
mas hoy, donde estas?

Esperanza: antes
en ti yo esperaba,
mas hoy me quitaste
la fe que te daba.

Hoy no sé a quien amo,
ni sé en quien confio,
ni sé por quien guardo
el corazón mío.

Y cierro mis ojos
y miro mi sangre
negra, toda llena y
por amor, echo hambre.

Y miro el cerebro
el animo incierto,
negro, negro, negro
caótico y muerto.




El amor desinteresado es el único que puede darse el nombre de amor. Nunca esperes recompensas, pues, es suficiente la alegría de poder amar y compartir con otra persona lo que tienes.




Si el sol no me permitiera
amanecer en la sutileza de la
bella aurora, si la Luna no cobijará
en su manto de oscuridad,
mi congelado amor, mi alma no
le tomaría importancia alguna,
al deslumbrarse mis ojos con
inigualable belleza plasmada en ti.

El sol enamorado

Me enamoré de la luna,
y muy desdichado soy,
pues cuando cae la tarde,
ella viene, yo me voy.
Me dice adiós cuando pasa,
y aunque su amor es lejano,
es la dueña de mi vida.
Ya le he pedido su mano.
Esta luna que trasnocha
me va a matar de los celos
solamente pienso en ella,
y por ella me desvelo.
A la mitad de la noche,
yo estoy muy lejos, escondido,
y sin saber si a mi espalda,
otro amor ha conseguido.
Pero ahora me doy cuenta:
no nos vamos a juntar.
Yo de día, ella de noche,
no nos podemos casar.


Aprendí a Vivir

¿Qué cómo aprendí a vivir
y cuándo aprendí a querer?.....
¿Qué cómo aprendí a sufrir?....
¿Cuándo?.... ¿cómo?....
no lo sé.

Aprendí a mirar las estrellas,
alumbrando los sueños con ellas.
A mirar los colores del viento
y a sentir el sabor del silencio.

Aprendí a encender ilusiones
y a escuchar hablar los corazones,
con palabras calladas,
con matices de mil sensaciones.

Cuando un día, el dolor tomó mi mano,
conocí de frente a la tristeza,
la pena y el llanto se marcharon,
al sentir el amor y su grandeza.

La soledad, querida compañera,
la que con tanto miedo rechazaba,
me mostró la paz y la armonía
de los momentos que con ella estaba.

Comprendí, el sentido de la vida,
viviendo el amor y la desdicha,
sintiendo la alegría y la tristeza,
conociendo lo breve de la vida.

Aprendí el valor de la paciencia,
a calmar los vientos de mi ira,
a llenar con mares de esperanza
las zonas más oscuras de mi vida.
Es así, que aprendí a vivir.


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