Escóndeme
Encuentra bajo tu mirada
un lugar donde no pueda ser vista.
Yo quiero ser el musgo que crece de tu pecho
o la trenza entre tus manos
o el guiño del Sol en tus ojos.
Déjame ser el más insignificante objeto que portas en tu viaje
el agujero de tus vestidos.
Adquiriría así la dignidad que le otorgas a cada cosa
y en cada cosa te abrazaría
buscando aplacar la sed.
¿Ves que apenas hay engaño?
Yo me entrego al polvo de tus zapatos
para cosechar el musgo acogido por la roca.
Fábula
Los que visitan la ciudad de la poesía no dejan de extrañarla
Los que pasean por la ciudad de la poesía tienen esas calles impresas en
las huellas
Los que viven un buen tiempo en la ciudad de la poesía tienen sus
rincones favoritos en la nostalgia y persiguen el aura de la infancia
Los que permanecen en la ciudad de la poesía comienzan a explicar sus
visiones aterradoras o sonámbulas
Los que resisten en la ciudad de la poesía no comprometen nunca más la
libertad de sus muros
Los que procrean y alimentan bestezuelas en la ciudad de la poesía se
encadenan a ella y jamás vuelven a salir
Los que mueren en la ciudad de la poesía nacen en ella.
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