Ausencia de noche
"Vámonos, vámonos, estoy herido"
César Vallejo
Aquí me quedo
andate vos.
Ya están por cerrar la barra
y la noche no quiere caer.
No, no. No entendés.
Es que vengo a diario
a esperar que baje
pero se queda allá arriba
como queriendo siempre
que la alcance.
Debería correr las mesas
para que se acomode mejor
la madrugada
y me deje un espacio
que yo quiero esperar aquí.
Anadate. Andate ya
que yo me quedo.
Hoy tengo unas ganas enormes
de tocarla
que me enseñe a morir.
Del fuego y el fuego
Empezaste a dejar tu raza
sobre la mía
y ese olor moreno sándalo
bajándome por toda la piel
desapareciéndome.
Como pájaros bailando
por las calles comparsadas de tu vientre
hasta encontrar tu color
en la punta humedecida de mis senos.
Decime a que te sabe la luna
antes que anochezca
y en tu cintura todo
se decida a galopar.
Y algo pasa entre las piernas
y algo tiembla entre las bocas
tu voz alucinante
tu magia negrita
me sabe a que somos del fuego
y el fuego.
Maldito desvelo
"I touched her and she
shivered like a dead snake"
T.H. Lawrence
"Y qué rica te ves
alejándote de las sábanas revueltas
esquivando la ropa del suelo
hasta el tocador.
Querés derretirte
el vientre y la piel
con esa demencia incansable.
Inclinás la cabeza
acariciando tu cabello en la espalda
para sentirte abierta.
Es como si fueras a embriagarte
la cintura ondulada
y yo podría oler el desvelo
que cabalga entre tus muslos.
Pasás la mano
y te rozás los círculos negros
empañando con los labios
el espejo que te absorbe.
Vos disfrutás al saber que te miro
que te envidio cuando cerrás los ojos
en esa humedad prolongada
que te agita.
Y yo te escucho respirar a ratos
cuando estás deshilachándote
con los dedos
una y otra vez
en un intento más
por desordenarte el cuerpo.
Y es que yo la quiero cerca
y se moja despacio
sonríe
se frota las piernas
grita
se muerde la boca temblando.
Maldita.
Maldita mil veces
por estar tan lejos."
Y es que sobra la luz
Tus roces son tan fuertes
que en las noches quisiera
huir hasta tus silencios.
En estas paredes
desteñís a las sombras
cuando las cortinas se callan
con tal de mecerte en la luna.
Y es que tu lengua es tan fría
que a veces creo
que se me puede quebrar.
Y la siento dibujando mis piernas
y te siento los hombros
y los labios
vestidos de hielo
a veces hasta de mar...
Si escuchás un murmullo
es porque llevás mi piel
escondida entre la tuya
es porque sobra la luz
que me alumbra tu boca
y me extingue tu cuerpo.
Y es que tu lengua es tan fría
que me hiere tanto.
Detrás de esta mujer
Detrás de esta pared tan larga
de silencios,
detrás de este cuerpo
que cargo,
detrás de todo
surge tu mirada triste,
prolongada;
penumbra mayor de absoluciones.
En mi vientre
esta inconfesada lápida
donde yace ahora tu olor.
Me derrumbé en esos abismos
con un poco de tu piel
entre los dientes
y te vi nacer:
moreno espejismo
dormido,
dormido.
Distingo en tus rincones
mi latido sofocado,
emisario de diablos perversos.
Yo la mendiga de tu trauma,
yo la posible
en todo caos.
Retiro tu nombre
del viejo sagrario
donde enterrabas tus furias
y ante vos apareció
lo indecible,
el deseo,
la inmortalidad
y este nuestro oficio
de sangres
para no perder la costumbre
de morir.
Entramos a la ceremonia esperada
con el antídoto perfecto
para odiarte jamás,
no sé.
Sólo ahora escucho,
te escucho...
esta torpísima ausencia
que me hiere,
que desata sus bestias
contra mí,
que me deja hasta la última sombra
de algún presagio maldito.
¿Qué será de mí
cuando definitivamente me dejés deshabitada?
Tambor Sonámbulo
Tu cuerpo de infinita distancia,
un pedazo de tu olor
entre mis dedos,
medir tus rincones despacio,
acomodar la noche entre tu piel.
Todo este rito del que nos asimos
como un talismán
a la hora de la muerte.
Empiezo a volar,
empiezo a definirte ahora
y de tanto nombrarte sombras
me quedé ciega,
tatuado en los ojos de tu nombre.
Ritmo silencioso,
monotonía de tragedias
que se cantan,
tambor sonámbulo
hacia su dios de carne.
Finales que no terminan
Caminar con vos,
con todas las mujeres
que te pueblan,
con esas manos duras
que cargan dioses
de otras partes.
Pedecerte como un perro
hambriento
en los atardeceres derrotados
que subsisten,
garabatear libertades
en nuestro lecho de muerte
y sacrificio.
Ojos al desamparo absurdo
de una palabra que no se dice.
Pactar con vos un abismo
entre la locura
y el verso.
Se equivoca el dolor
si no te escoge
para llenar su infancia.
¿Dónde crecerá entonces
violento tu odio
para sufrir igual la utopía?
Hay finales que no terminan,
compañeros que se marchan
un día.
Y rezamos de la mano,
danzamos trasnochado el pájaro
donde canta escondido
el extranjero,
el tiro certero del infierno,
delirio de pequeñeces cotidianas
para seguir la falsa travesía
entre llamas enormes.
Yo me quedo, Mauricio,
subiendo a tu lado
la escalera de guerras
inevitables,
entrar al círculo
que jamás predijo el Dante.
Yo me quedo, amor,
con todas tus ceremonias
y ritos del desencanto
mezclados en mí
como presagios definitivos
de ese día.
Asomada la palabra
Te nombraré asomada
la palabra
que preciso,
te nombraré fabricándo el final
de algún poema,
te nombraré en un lugar
recurrente
del olvido.
Aunque lunática te busque
y me estacione viendo
hacia el sur
donde nos está prohibido
otromundo
de conocido oficio.
Reclamarán por allí
tu nombre
y si no lo digo cantando
podríamos morir
conjuro de patrias
de empinada derrota.
Ya la historia
la sabremos,
se le fue la mano
pero yo te nombraré entonces
pasado el exilio.
Te nombraré asomada,
te nombraré.
Esta madrugada sola
Esta madruga
sola,
extraño amanecer tan triste
que me espera.
Me aferro a vos
como lo hiciera antes de la noche:
como la luz que marca
la cruz a medias,
el anillo de plata
haciéndote el amor
si yo faltara
si vos fantasma
en época de fuga.
Qué extraño perderte.
Qué extraño tu cuerpo
de perfil escondido
y las calles enormes de piedra.
Qué hiciera yo para morir,
para odiarte entonces
extendido tu recuerdo,
tu olor sangrante;
la noche ésta
que nos vio amando,
que lo sabe todo,
que te odió por mí.
Y esta madrugada
sola
cuando los tiempos de las tres brujas
han vuelto
y sacan sus cuchillos y pócimas
para herirte, Macbeth,
antes que el círcula blanco desaparezca.
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